El Rastri-Can, organizado por Cristina Novella junto con un pequeño grupo de otros voluntarios, ha mezclado un rastrillo de cosas de segunda mano junto con la venta de objetos donados por empresas como Arppe u otras ONG como Intermon. Además contaba con un pequeño espacio donde dar información a todo aquel que se acercase por la plaza de la Iglesia de Godella.
Debemos decir que ha sido todo un exito, tanto de público como de recaudación, llegando esta casi a los 600 euros.
Durante la mañana se vivio un momento de gran emotividad cuando llegaron los adoptantes de Sapick, que ahora responde al nombre de Grendel. Este perro, abandonado por la familia que lo crió, ahora cuenta con unos dueños cariñosos que lo valoran y lo quieren con locura.
Esta iniciativa será pronto repetida, ya que no dejan de llegar donaciones de objetos por parte de simpatizantes de la asociación, que con este gesto quieren aportar su granito de arena para el mantenimiento del albergue.
*******************************