A pesar de no estar muy acostumbrados a las correas y a los bullicios de gente, Rambo, Ketty y Lassy se portaron muy bien y aceptaron con sorpresa el agua que les bendecía. Eso si, a alguno de ellos no le hizo ninguna gracia que se les mojara en un día que era más bien frío.
Tanto en el trayecto a la plaza del Ayuntamiento, que se hizo a pie, como en el propio acto, los tres canes se portaron muy bien y dejaron patente la educación que se les imparte en este centro paraque después no tengan problemas de socialización en sus futuras familias. Los tres se amoldaron perfectamente a andar con la correa y arnes. Y, a pesar de que se llevaba preparado el bozal para los tres, no hizo falta sacar ninguno, ya que los perros se limitaron a disfrutar de la situación y a jugar con los otros animales que iban a ser bendecidos como ellos.
Hubo anécdotas graciosas como el miedo que Rambo, el más fiero de nuestros perros, sintió hacia los caballos, los carros y sus cascabeles. En opinión de los tres voluntarios que los llevaron, David López y Angi y Karen Görut, fue un día muy satisfactorio para los tres perros. Al llegar al albergue Rambo, Ketty y Lassy volvían muy contentos, aunque muy distantes de aquello que había sucedido.
